En nuestra mesa 20 minutos, en nuestros mares más de 100 años.

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Según una investigación de 2015, a nuestros mares llegan cada año ocho millones de toneladas métricas de basura plástica.

Al problema hay que sumarle los efectos del cambio climático, que han calentado los océanos, los han hecho más ácidos y han mermado la vida marina. El diagnóstico es alarmante y el momento de actuar es ahora, a nivel personal, de comunidad y de Gobierno.

En los últimos cincuenta años, la producción mundial de plasticos se multiplicó 20 veces, cerca de 320 millones de toneladas en ese lapso.

El uso efímero de los popotes, tan sólo “20 MINUTOS EN TU MESA”, en contraste con los más de 100 años que tarda en degradarse es el mensaje central de las campañas que buscan informar a la sociedad sobre el impacto ambiental que causa este tipo de producto, hecho a base de plástico.

Maquirsa Automotriz también se une a las campañas contra el popote de plástico con el propósito de reducir el uso de éstos y de plásticos en general.

Si el uso de éstos continúa, en el 2050 se proyecta que habrá más plástico que peces en el mar.

Y es que en los últimos 50 años, la producción mundial de plásticos se multiplicó 20 veces, cerca de 320 millones de toneladas en ese lapso, de las cuales 8 millones llegaron a mares y océanos y se hundieron, flotaron o quedaron estacionados en las playas, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

En México, no existen cifras oficiales de cuántos popotes se desechan, pero sí existen estimaciones de cuánto plástico acaba en los rellenos sanitarios y tiraderos a cielo abierto en el país.

Según un reporte de la Asociación Nacional de Industrias del plástico (Anipac), alrededor del 12% de la basura en México es plástico. Esto equivale a aproximadamente 10.350 toneladas diarias de las 86.343 del total de basura que producimos, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Los plásticos pueden degradarse con la ayuda de bacterias y otros organismos, como un tipo de gusano que utiliza la Universidad de Stanford para sus experimentos de manejo de residuos, pero si no son sometidos a estos procesos pueden tardar hasta cientos de años en desintegrarse.

En el siguiente video te mostramos cómo un popote, un vaso de plástico que parecen inofensivos pueden afectar tanto el mundo.

“Un popote podría tardar por lo menos 20 años”, dice a Verne Sergio Palacios, investigador del Instituto de Geología de la UNAM.

La mayoría de los materiales plásticos pueden reciclarse o transformarse en otros materiales, pero no es tan fácil hacer esto con los popotes.

“Como son de uso personal es complicado reciclarlos porque puedes tener un riesgo de salud”, dice Palacios. “El problema principal es que son muy pequeños, se pierden en los tiraderos y es muy difícil recolectarlos».

Es el momento de reducir nuestro consumo de plásticos, de encontrar maneras de reutilizar objetos de este material y de apostar por los que puedan reciclarse. Es la hora de asumir que el futuro de los océanos depende de nuestras acciones, por más simples que sean.

Un buen punto de arranque es decir, cada que se pide una bebida: “Sin popote está bien”.

“Un solo NO, puede salvar millones de especies, di NO al uso del popote de plástico”

 

Fuente:
Semarnat.
Verne.com
Arsitegui Noticias.
Video Badabun.
Expoknews.
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